¿Sabes que parte de tus kilos de más son consecuencia de tu manera de pensar?

 

Dicho así, parecería fácil. Es decir, si cambias tu forma de pensar, cambias tu manera de actuar y con ello cambiará tu cuerpo.

¿Si supieras que la calidad de tu vida, depende de la calidad de tus pensamientos, no harías algo para empezar a observar qué tipo de pensamientos -productivos o improductivos- tienes?

Los resultados que tienes en tu vida son consecuencia, en gran medida, de tu manera de pensar… vamos, que todo empieza en tu mente.

Por eso, para tener éxito en tus metas saludables (comer sano, empezar a a hacer ejercicio, distinguir entre hambre física y emocional, comer sin salir redondas de la mesa…) lo primero de todo, es tener el control de ti misma.

Tienes que estar mentalmente preparada, si no controlas tu mente, tu mente te controla a ti.

Por tanto, la cuestión previa es saber cómo funciona tu mente, que responde al siguiente esquema: Hay unos pensamientos >> generan unos sentimientos >> estos una  acciones >> que como consecuencia dan unos resultados

Como ves, los pensamientos son los antecedentes de tus  acciones.

Si tienes una forma de pensar sana desembocará en una manera de actuar sana, dando lugar a unos resultados ganadores.

Si por el contrario, tienes una forma de pensar insana, desembocará en una forma incorrecta de actuar, dando lugar a unos resultados insanos.

Ningún pensamiento es neutro. Cada pensamiento es una inversión o un coste, te da poder o te lo quita, una bendición o una maldición.

A lo largo del día tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos y la mayoría de ellos tienen carácter negativo. Esto se debe a que hace millones de años, nuestra única alternativa era sobrevivir o morir y por ello, el ser humano desarrolló el instinto para detectar y anticipar todo tipo de amenazas que pudieran poner en peligro su vida. En esta época la  finalidad era la supervivencia.

Vamos… que el ser feliz es una decisión consciente y sobrevivir es una decisión inconsciente. El ser humano no está programado para la felicidad sino para la supervivencia.

Por ejemplo, en mis procesos de coaching, la gran mayoría, empiezan comentándome en las sesiones, que tienen mucha ansiedad.

La ansiedad es un proceso mental donde con tu imaginación proyectas en un futuro, un problema, preocupación y la vez, la sensación de incapacidad para resolverlo y la comida (tabaco, alcohol…) es una forma recurrente de acudir para calmar ese estado en el que te encuentras. Asocias “siento ansiedad, me siento mal y me calmo/evado comiendo”.

Todo está en tu mente y a veces, no hay ni una base real, a toda esa historia que has generado con tus pensamientos.

 

¿Cómo puedo cambiar mis pensamientos negativos por otros positivos?

La gran mayoría de personas, piensan que no pueden controlar sus pensamientos, entienden que es algo que se produce de manera automática (y si es en parte así) y sobre lo que no se puede actuar, pero sí se pueden cambiar, la cuestión es saber cómo.

Lo primero que hay que  preguntarse es de dónde proceden todos esos pensamientos.

Tus pensamientos emanan de tu inconsciente, es dónde están almacenadas tus creencias que son todos esas ideas y programas que tienes grabados y depositados en tu mente inconsciente, fundamentalmente, durante los primeros 7 años de vida.

  • Y llegan a ti por lo que has oído durante tu infancia (modelo auditivo). Todo lo que te decían y escuchabas de tus padres, familia, maestros…
  • Lo que has visto (modelo visual). Todo lo que veías.
  • Y lo que has vivido (modelo vivencial). Tus experiencias vividas.

Estas creencias son tus programas mentales, se ejecutan de forma automática. El inconsciente nunca discute, ni discrimina si son buenas o malas, correctas o incorrectas, justas o injustas, dando lugar a tus pensamientos automáticos, que te llevan a sentir bien o mal y por tanto actuar de una u otra determinada manera, sana o insana, ganadora o perdedora.

Si tus creencias, esos programas, esos archivos, son de escasez, de pobreza, de limitaciones… como a menudo sucede, eso es lo que finalmente acabarás teniendo en tu vida. Por eso, te conviertes en lo que crees, te guste o no.

Tus creencias (inconscientes la gran mayoría) son algo que aprendiste, pero no eres tú. Esas creencias, son esas ideas que no discutes, no te las cuestionas, simplemente, las das por verdaderas y se instalan en tu mente inconsciente.

Tus creencias no son necesariamente, verdaderas, correctas, o ciertas. Es más, casi nada, es cierto, salvo el significado que tú le das. Por ello, la primera pauta para cambiar tus pensamientos negativos por otros positivos es la atención consciente

Pararte de manera consciente para observarte y mirar qué tipo de pensamientos tienes.

Hay un cuarto de segundo antes de lanzarte, por ejemplo, a comer por las razones equivocadas y es ahí, justo en ese ¼ de segundo, donde puedes poner la atención consciente.

Si empiezas a entrenar la atención, puedes cuestionar esa decisión y elegir la mejor opción en cada momento. ¿Para qué lo voy a comer? como o no como.

Cada vez que brote un pensamiento negativo dentro de ti, párate. Ese pensamiento no tiene que ver contigo, es un programa (estoy estresada y como) que se instaló en tu mente inconsciente. No eres tú. Elige otro más estimulante.

Es la atención consciente la tienes que entrenar cada día. ¿Fácil? Pues no….no te voy a engañar. Es un entrenamiento diario.

Y como todo proceso de cambio y mejora, tienes que practicar  y practicar, hasta que se interiorice y te vuelvo a decir, que no es fácil. Exige esfuerzo y tiempo para convertirlo en un hábito, pero merece la pena si quieres transformar tu vida y tu cuerpo.

Una vez que tengas atención consciente, es decir, seas consciente de ese tipo de pensamientos, tienes que reprogramar tu mente para neutralizar todos esos pensamientos negativos-improductivos y cambiarlos por otros positivos-productivos.

 Resumiendo

  1. El primer paso para aprender a gestionar tus pensamientos, es la ATENCIÓN CONSCIENTE. ¿Qué estás pensando ahora mismo? ¿y hace un minuto? todo cambio parte de saber dónde estás ahora. Comienza a prestar atención a aquello que pasa por tu cabeza.
  2. CUESTIÓNATELO TODO. ¿Qué hace ahí ese pensamiento? ¿te viene bien? si te hace bien, déjalo fluir y si te hace mal y lo ha detectado busca las estrategias para cambiarlo.
  3. RELATIVIZA. ¿Realmente es necesario tener ese tipo de pensamientos ahora? ¿es tan importante seguir dándole vueltas a mi cabeza con ese tema? ¿hay otras opciones o soluciones? Si puedes hacer algo, hazlo ya. Si no, deja a tu mente en paz.
  4. CÁMBIALO. Busca otros pensamientos, frases.. detecta que tienes que cambiar. Sé consciente de la influencia que tiene lo que piensas en cómo te sientes y comprobarás cómo cambiando sus pensamientos, cambia tu estado emocional

Cambiar tu manera de pensar, es un entrenamiento diario tienes que poner esfuerzo y foco y prestar mucha atención. Cuestiónatelo todo y cámbialo por otro nuevo pensamiento, más positivo, más adaptativo y funcional.

Si empiezas a controlar tus pensamientos, controlas, de alguna forma, tu destino. “Ni tus peores enemigos, te pueden hacer tanto daño como tus propios pensamientos” (Buda).

Hasta aquí por hoy. Me encantará que me hagas tus comentarios y si crees que podemos ayudar a otras personas, me encantaría que me compartieras.

Un abrazote cargado de energía de la buena

May

***

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Soy May,
Coach NutriEmocional

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