Testimonios
Mujeres reales que un día también se sintieron perdidas, cansadas de luchar con su cuerpo, con la comida… y consigo mismas.
Sus historias no son mágicas, son verdaderas. Y pueden ser también el reflejo de lo que tú puedes conseguir.
Mira lo que dicen estas mujeres DIVINAS que han logrado vivir en paz con su cuerpo y la comida
“Como tranquilamente y mucho menos cantidad, porque me lleno antes… y veo los alimentos como algo de disfrute, no como algo prohibido ni como algo que me esté haciendo un mal a mí misma. Me siento muy libre… y con mi cuerpo me siento muy bien: ya no estoy limitándome por ‘reglas’ de antes. Me miro al espejo y digo: estoy divina; siento que el peso va bajando, pierdo volumen y talla… y, con 48 años, me siento como si tuviera 25.”
Lucía
“Tu manera de enfocar la relación con la comida es tan buena… porque me da una oportunidad sin vergüenza, sin rencor conmigo misma, sin sentimiento de culpa. Me he dado cuenta de esa mala relación, de comer a escondidas, y de parar y decir: no, esto hay que cambiarlo, hay que darle la vuelta… Y lo he notado también en el cuerpo: me he atrevido a irme a la báscula y he perdido de cinco a siete kilos, te vas sintiendo mucho mejor, como deshinchada.”
Maribel
«Yo me sentía que no confiaba en mí misma, pensaba que nunca iba a lograr mi objetivo y me auto machacaba. Y ahora estoy intentando no auto machacarme: hablarme bien, con amor. Estoy más tranquila psicológicamente y más confiada… y siento que me he quitado un peso emocional grande, y que el peso físico se va yendo por el camino como consecuencia.»
Marina
“He aprendido muchísimas cosas, no solo con respecto a perder peso —que también—, sino cosas que me están sirviendo y me van a servir en el futuro. He dejado de pensar en la comida y de flagelarme con el ‘tengo que hacerlo mejor’, y en cambio he aprendido a comer conscientemente. Y sin sentir que hay nada prohibido, dejando la fuerza de voluntad a un lado y haciéndolo por convicción.”
Adelaida
Laura
Eva
Carmen
Vanesa
Teresa
Isa
Susana
Rocío
Patricia
Patri