A veces, el diálogo que establecemos con nosotros mismos no es muy respetuoso, es más, ¡es dañino! y cuando hablamos de conseguir unos hábitos saludables, no te digo NADA…»Quién me va a querer con este cuerpo», «parezco un tonel», «soy un desastre», «no tengo fuerza de voluntad», «soy un p…desastre»…en fin, y cositas más fuertes, que no voy a escribir.
Nuestra salud mental dependerá en gran parte de la calidad de nuestro diálogo interno.
A partir de ahora, obsérvate, desde el cariño, ¿CÓMO TE HABLAS?
Si no te tratas bien, ¿cómo esperas que los demás lo hagan?
«El peor de los males que le puede suceder a un hombre es que llegue a pensar mal de sí mismo» Goette