Es curioso que hasta en estas fechas navideñas, también vamos con prisas a todos lados. Que si quedas para comer, para tomar algo, hay que ir a comprar algo… consumismo, prisas, comilonas…¡Qué estrés!
Hay una historia Zen, que a mí me encanta y puede que la hayas escuchado o conmigo o por las redes.
Habla de un hombre y un caballo.
El caballo galopa rápidamente y parece que se dirige a un lugar importante.
Un caminante le pregunta: «¿Dónde vas tan rápido?»
El jinete le responde: «No lo sé, pregúntale al caballo»
Es para reflexionar… y la pura verdad, así vamos la gran mayoría, movidos por las prisas, rutinas, costumbres, lo urgente se come lo importante, apagando fuegos… corriendo a todos lados… ¿a dónde? al trabajo, a recoger a los niños, a la compra, al gym, a no sé ni dónde voy… ¿y para qué? ¡y yo que sé!
¿Por qué no te paras para ver si vas por buen camino? ¿y si no es el camino que te lleva dónde quieres ir? … si te paras, puedes tomar conciencia y elegir si este camino, es tu camino, aún estás tiempo para cambiar tu rumbo. Puede que este camino no te guste o no te lleva a ningún sitio.
Si quieres un estilo de vida saludable, un cuerpo saludable…. ¿Te has preguntado si vas por buen camino? porque lo más probable si no me equivoco, es que sí lo quieras, pero…no hagas nada para ello.
Si quieres un resultado distinto, hay que hacer cosas distintas, tienes que cambiar de camino, lo sabes… tienes que cambiar tus hábitos, si o si… tu cuerpo es un reflejo de tus hábitos, de tu toma de decisiones. Y no hay varitas mágicas ¡ohhh!
Hay que cambiar la relación que tienes con la comida, para ello tienes que cambiar tu mentalidad, tus hábitos, tus decisiones…tu actitud.
Si cambias tu manera de pensar y te enfocas más en tener un estilo de vida saludable, dejando de hacer dietas restrictivas, rápidas y raras, que no funcionan a largo plazo y dejando de enfocarte en la báscula… y te enfocas más en lo que haces cada día, en el conjunto de tus rutinas diarias. Lo importante es lo que haces cada día, en su conjunto, no un hecho concreto.
Si piensas así, es mucho más fácil tener un estilo de vida saludable, escoger la opción que más te conviene, comer hasta quedarte satisfech@, y saber que no hay prohibiciones, que tú eliges en cada momento lo que mejor viene para ti, tu cuerpo, tu autoestima…, y te ocupas de mover tu cuerpo a diario y darle un buen descanso e hidratación, y sobre todo, darle un buen alimento a tu mente (lectura, audios, conversaciones, formación…que te haga crecer).
Cuestión de empezar a entrenar tu forma de pensar, de cambiar tu actitud, tus hábitos…y así tus resultados y con ello tu cuerpo y peso saludable.
¿Fácil? ¡nooooo, para nada!. Imposible, tampoco. Se puede, si se quiere y te pones en acción con una visión clara. Cuestión de responsabilizarte, de tomar una decisión que te acerque cada día más, sí o si a tu meta. Entrenamiento diario mental-físico y emocional.
Es lo que es. Te repito, aunque no te guste, ¡no hay varitas mágicas!
¿Qué relación quieres tener con la comida? ¿contigo, con tu cuerpo? ¿cómo quieres alimentarte a partir de hoy?
Toma conciencia de tu estado actual y responsabilízate y comprométete con tu proceso de cambio.
Toma una decisión firme y determinante de cambiar si o sí. Bueno, otra decisión es seguir cómo estás y ya te digo que quedarte como estás, haciendo lo mismo, no te hará estar igual que ahora, sabes que esto va a peor, así que responsabilízate también de las consecuencias, no te quejes y no quieras luego recetas mágicas que no existen, al menos, a largo plazo.
¡Si quieres recoger tomates, no plantes melones! es lógico y de sentido común.
Disfruta de las fiestas… con conciencia. No solo nos nutrimos de comida, también de la familia, amigos, cariño, de las luces y colorido de las calles…
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