Es evidente y si no te habías percatado, hazlo a partir de ahora, que hay una estrecha relación entre las emociones y el alimento en sí, esa relación viene desde bebés, aunque no es el tema hoy.

El modo en que te sientes emocionalmente puede hacer que tengas un hambre devoradora o que seas capaz de no comer en absoluto. Puedes estar tan distraído que se te olvide comer o estar todo el tiempo pensando en comida, obsesionad@. El ser humano va en búsqueda de satisfacción.

Hay montones de cosas que pueden llenarte aparte de la comida, aunque la gran mayoría, tenemos asociados la comida con muchas emociones (comemos por alegría y por tristeza, por estrés, por soledad, por aburrimiento…) y comemos aunque no tengamos realmente hambre física.

El deseo viene de las NECESIDADES, empezando por las más básicas (fisiológicas):

  • Necesitas SEGURIDAD, sentirte a salvo, mantener lo que tienes y conservar lo conseguido.
  • Sentirte NUTRID@ (comida, agua…)
  • Sentirte QUERID@ y VALORAD@ (pertenencia y reconocimiento)
  • Sentir que tu vida tiene UN SENTIDO (propósito de vida)

Si tienes satisfechas tus necesidades, la comida es un placer entre otros muchos. El problema es cuando acudes a la comida ya sea en exceso o comes esa comida que no es comida (comida basura en general), para sustituir eso que te falta.

Cuando te sientes con ese vacío, hay que más allá, mirar adentro de ti, darle sentido a tu presente. Pregúntate que estás necesitando realmente, “¿qué necesito ahora, en este instante? “. Deja de comer por las razones equivocadas. Por mucho que comas ese vacío va a seguir estando.

¿En qué parte interna de ti estás “muriéndote”? Si te paras unos minutos, la verás, hay una parte de ti, que quiere “alimentarse de lo que sea”  (no me refiero a comida física). Busca esa parte de ti que se muere de “hambre”. Si no te paras y haces esa toma de conciencia, seguirás con ese vacío interior.

¿Qué te hace ir en búsqueda de COMIDA?

  • ¿Tienes hambre física y necesitas comer? … Adelante, tu cuerpo necesita energía, dale comida, “comida real”.
  • ¿O tratas de llenar un vacío y la comida se convierte en ese medio? …No lo hagas, por más que comas, no te vas a llenar, ya que no es hambre física.

No llenes tus insatisfacciones internas con comida física (o tabaco, alcohol…) solo te aportará un placer efímero y cortoplacista que no te va a compensar ni a solucionar tu problema.

Si tomas consciencia del conflicto interno… ¿o lo miras o no lo miras? ¿o te enfrentas o no lo haces? ¿quieres verlo o no?…hasta que no lo hagas, seguirás con el conflicto y buscando soluciones en otro lado.

Cuando éramos bebés, llorábamos porque teníamos hambre y ahora comemos porque tenemos ganas de “llorar”. Cuando te sientas con malestar, se despierta ese vacío, ese  “hambre”.

Busca el desencadenante que activa el “IMPULSO DE COMER”:

El desencadenante puede ser: sentirte triste, con estrés, dolor, enfado reprimido, soledad, pérdida de algo, aburrimiento…

No sueles ser consciente de cuando se te dispara, porque estos desencadenantes suelen ser inconscientes. Reaccionas automáticamente, sin pensar.

¿Qué hace que te lances a comer en exceso o comida que sabe que no te conviene?

  1. Distracción, cansancio, tv, tener comida delante…SON HÁBITOS. Si pones conciencia, puedes deshacerte de ellos. Quitar el automatismo. Poner atención en otra cosa (da un paseo, baño, música, leer, llama a un amigo, deporte, baile…). Esto hay que entrenarlo, mirar qué hábitos tienes y cambiarlos por otros más productivos.
  2. Estoy depre, me siento sol@, preocupad@, siento angustia, estrés, tengo mi cabecita que no para con pensamientos negativos hacia mi cuerpo y vida en general…SON EMOCIONALES, estás llenando vacío emocional. Buscar satisfacción fuera de la comida.

¿Qué pasa en tu vida en este momento para que te sientas así? ¿cómo puedes hacer para sentirte mejor ahora, en este instante (sin acudir a comida)? ya sabes, que si acudes a la comida, buscando satisfacción inmediata, no hará que te sientas mejor, el vacío seguirá después de comer.

Presta atención a tu/s desencadenante/s antes de empezar a comer. Encuentra ese momento mágico, ese instante, antes de lanzarte a comer. Eso solo te lo da la PRESENCIA, el estar presente.

 

Hay una técnica que te comparto de Elsa Punset que puede ayudarte a romper ese patrón emocional:

1/4 DE MINUTO MÁGICO:

Cuando repites una respuesta emocional negativa, la estás grabando, asentando dentro de ti. Y cada vez te costará más cambiar la respuesta. Te vas volviendo prisioner@ químico de tu vieja respuesta: enfado, tristeza, realizar una actividad como comer, fumar, beber…

¡Rompe con ese patrón emocional! ¿Cómo? si logras hacer una pausa y fijarte en lo que pasa, en ese momento, dentro de ti, podrás romper ese patrón de reacción emocional. 

Es ese 1/4 de segundo mágico en el que puedes hacerlo y reaccionar para no repetir. La parte del cerebro responsable de hacer un movimiento se activa en un cuarto de segundo antes de que seamos conscientes de que tenemos intención de hacer esa acción. Después hay otro 1/4 de segundo antes de que te pongas en acción. ¿Qué significa eso? que antes de decidir algo de forma consciente, tu cerebro ya se ha puesto en marcha. Lo importante es que tienes una brevísima oportunidad de parar tu cerebro. Es lo que los psicólogos llaman el “cuarto de segundo mágico”

Por ejemplo: imagina que estás obsesionada con llegar a casa y comer. Entre el impulso de comer (necesito comer) y la acción de hacerlo (llegar a casa, ir a cocina, abrir frigo o despensa y coger lo que sea y meterlo en la boca…dónde ya estarás perdida) tienes un cuarto de segundo mágico donde eres dueña de tu acción …¡Aprovéchala! por eso la importancia de conectar con el presente. Si logras centrarte en ese brevísimo momento de transición entre desear y hacer, podrás aprender a cambiar tus respuestas automáticas. 

Cuando salgas del trabajo, camino de casa, conecta contigo. Párate, detente, piensa si realmente merece la pena. 

¡Detente y evita reacciones emocionales automáticas!

Céntrate en tu respiración, acto seguido durante 1 minuto. Durante ese minuto, solo RESPIRA. Si te distraes con pensamientos, déjalos estar, solo respira. Intenta no dispersarte, ni asociarte a ningún pensamiento, sea cual sea.

Y cuando pase el minuto, pregúntate: ¿cómo te sientes? escribe tu reflexión. 

 

Resumiendo, no hay que pasar hambre, no tienes que luchar contra el hambre, solo hay que tomar conciencia de tus desencadenantes y darle a tu cerebro el tiempo suficiente para tomar una decisión. En lugar de ir a buscar comida como un robot, una reacción que surge de manera automática, hay que encontrar un medio para elegir lo que realmente quieres, la verdadera necesidad oculta.

Para ello, hay que tomar un momento de ATENCIÓN PLENA O AUTO-CONSCIENCIA.

Te invito a que esta semana lo pruebes y si es posible escribas tus aprendizajes, es la única manera de tomar conciencia y aprender. Y si acabas sucumbiendo, o dándote cuenta a posteriori, una vez lo hayas comido, no te sienta mal/culpable, simplemente piensa que ha pasado y cómo lo puedes hacer diferente para la próxima. Las recaídas son parte del proceso de aprendizaje.

 

Ya sabes que me encanta que me escribas y comentes y si  te ha gustado, compártelo.

Un abrazote cargado con raudales de energía para toda la semana

May

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