Llevo semanas viendo y leyendo mensajes (la mayoría engañosos) sobre la famosa operación bikini, en facebook y redes sociales en general, supongo que la TV también bombardeará (como no tengo, no puedo opinar), y que curioso que las farmacias con sus productos y cremas milagrosas parezcan supermercados… sin contar por supuesto con la cantidad de personas que ahora con las prisas se apuntan al gimnasio o contratan tratamientos estéticos…

Antes me enfadaba, ahora simplemente, me cansa, me entristece por la falta de conciencia. No funciona,  no son efectivo, es lo mismo toooooodos los años.

¿Por qué sólo cuidarse en ciertas épocas del año? la operación bikini debería ser tooodo el año. ¿Por qué nos conformamos con tan poco?

Sí, ¿por qué no pensar en cuidarnos todo el año? sería la forma de pensar y actuar inteligentemente, así la gran mayoría de chicas (suele ser un asunto más de chicas, aunque cada vez más chicos) no tendrían el agobio de los temidos michelines cuando llega esta época, de cara al verano y ponerse en bikini o bañador.

¡No hay nada milagroso, no hay varitas mágicas!, esos resultado rápidos, no son saludables, ni físicamente, ni emocionalmente, ni mentalmente.

Queremos solucionar meses, años… de malos hábitos, lo más rápido posible, ¡lo quiero y lo quiero ya!

Claro, en invierno tapadit@, los kilitos no se ven, mejor dicho no se notan tanto, pero están ahí, no te auto-engañes.

Si estás leyendo y te sientes identificad@, por favor, no te plantees tanto la operación bikini como objetivo verano 2017, sino un cambio de hábitos de verdad “de la buena” como estilo de vida para siempre.

Antes de plantearte nada, piensa: ¿Para qué quiero realmente tener un peso saludable? Si tu repuesta es: “para verme bien este verano”, te conformas con muy  poco, es un objetivo pobre y poco retador, volverás a tus hábitos insanos nada más dejes tu dieta verano 2017.

No tengas objetivos pequeños, no te conformes con poco, piensa en grande, en algo motivante para tí y actúa en pequeñito.

Si quieres adelgazar, no te conformes con perder esos kilitos que te sobran sólo para lucir el “tipín” este verano (además, cosa poco probable), ponte “CAÑÓN” para todo el año, eso es pensar inteligente.

Hazte unas simples preguntas:

¿Qué gano y qué pierdo si sigo haciendo lo mismo que hasta ahora?

¿Qué gano y que pierdo si cambio mis hábitos y con ello mi estilo de vida?

En toda decisión, hay siempre un “coste” (no me refiero al económico), por ello, tiene que haber una fuerte motivación y te tiene que compensar el llevar una vida saludable y con ello, sentirte bien con tu cuerpo, con la ropa que te pones, verte bien en verano con el bañador, sentirte con energía, segur@, tener el control de lo que comes (también en verano)… en definitiva  tener un peso saludable, con el que te sientas divin@.

¿Te compensa? Si piensas que sí, entonces estarás dispuest@ a pagar el “coste” que supone (sólo a corto plazo), hasta que se convierta en un hábito y un estilo de vida a medio y largo plazo.

El truco está en diseñar un cambio de hábitos con los que te sientas bien, cómod@, lo disfrutes y te mantengas en tu peso saludable durante toooodo el año, independientemente de la fecha que sea (vacaciones de verano, Navidades…).

Se trata de conseguir ese  estilo de vida que puedas mantener en el tiempo: comer de una forma responsable y saludable (vegetales, hortalizas, cereales integrales, legumbres, semillas, frutos secos naturales, frutas, pescados frescos…), hacer algo de ejercicio todos los días o casi todos (ahora con Internet, puedes hacer rutinas desde tu casa, no hay excusas), moverte en general más (anda, sube y baja escaleras….), hacer cenas ligeras y tempranas, descansar y lo más importante, dejar de meter en tu cuerpo toda esa comida basura (fritos, alimentos ultra-procesados, refinados, refrescos, alcohol…) que no te aporta nada bueno, bueno sí…mucha culpabilidad, muchos kilos, falta de energía y grasa que se va acumulando año tras año.

No te dejes influenciar por el entorno y por todas esas tentaciones que están por todas partes, ya sabes que no son saludables y más bien son tu enemigo, así que mantenlos a raya, que no te controlen y dirijan.

He insisto, no se trata de hacer dietas de adelgazamiento, se trata de cambiar tu manera de pensar, de aprender a comer, de una forma responsable y saludable y cambiar tus hábitos de una vez por todas y hacerlo un estilo de vida que sea sostenible en el tiempo y te mantenga con tu peso.

Se puede tener unos hábitos sanos con cierta flexibilidad. Si el 80 % de los alimentos que tomas habitualmente son saludables y en ocasiones muy muy muy especiales, tomas algún “caprichito” no pasará nada.

Con caprichito me refiero, a un dulce, por qué no, saludable si puede ser (helado o tarta cacera, por ejemplo). En mi caso por ejemplo, es de vez en cuando y cada vez más de vez en cuando, una copita de vino tinto, en una cena o comida de amigos.

Y vuelvo a recalcar, ese 20 % son esos alimentos que se toman “muy pero que muy ocasionalmente y de manera muy pero que muy extraordinaria”. Aquí incluyo el alcohol, que recuerdo, que también la cerveza y el vino están incluidos, así que si lo tomas, hazlo con muchísima moderación y prudencia y ocasionalmente.

Empecemos a ser responsables, prudentes y dar  ejemplo a los peques y a tratar a nuestro cuerpo en las mejores condiciones posibles.

Si no, te ocupas ahora, tarde o temprano te tendrás que pre-ocupar.

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te acerca al lugar donde quieres estar mañana” (Walt Disney)

No te conforme con estar medianamente bien solo unos meses…

¡PONTE CAÑÓN TODO EL AÑO!

 

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