Hoy traigo un post más personal, mi experiencia a un viaje que tenía pendiente hace muchos muchos años. Por fin, se dio mi oportunidad, creo, que antes no hubiera estado preparada, por eso imagino, no se dio, o llegó cuando tenía que llegar.
¿Sabes? me he dado cuenta que cuando cuento mi experiencia de este viaje tan especial, no hablo de estuve aquí o allí, más bien mi viaje ha sido un viaje de sensaciones, una GRAN EXPERIENCIA, sin duda, en y con todos los sentidos.

Si tengo que hacerte un breve resumen sobre que me llevo de estos 15 días, te diría:

  • Me llevo colores, el rojo chillón, el naranja brillante de sus bindis (el punto que se ponen en la frente) y los colores de sus saris y punjabis (esos trajes de chicas y blusas de chicos tan bonitas)
  • Me llevo detalles, las chicas van pintadas, coloridas, pendientes, anillos hasta en los pies… muy muy coquetas.
  • Me llevo olores y sabores, de sus especias, mucho mucho picante, su té masala, el mango, las lentejas rojas, mucho mucho arroz…
  • Me llevo las miradas penetrantes de esos niños, puedes meditar mirando sus ojos, no te cansas de mirarlos.
  • Me llevo su devoción, su fe, el culto a sus dioses, vida-origen y muerte-fin, soltar, rituales, mantras…
  • Me llevo la riqueza de los templos, suelos, paredes, columnas… belleza y más belleza.
  • También la pobreza de sus gentes, niños pedigüeños, vendedores por todos lados que regatean contigo y te persiguen y a veces compras por su insistencia.
  • Lluvia, mucha mucha lluvia (época de monzones).
  • Ruido, pitidos constantes de sus motos, coches…la ley del más fuerte supongo, ¡qué locura!
  • Me llevo risas y amig@s, un compartir constante…
  • También lágrimas y sensación de soledad e incomodidad en algunos momentos y aceptación de cada instante.
  • Animales por todos lados: muchas muchas vacas, elefantes, ratas (tienen su templo), monos, camellos…bueno y un gatito escuálido, solo vi uno…
  • Me llevo sorpresas, sobre todo la tarta espontánea de frutas fresca que me prepararon el día de mi cumpleaños.
  • Bueno y también me llevo mucha mucha suciedad, mucha mucha pobreza y eso hace que mi palabra todas las noches, antes de irme a dormir haya sido y sea GRACIAS, gracias por haber nacido en una familia que me ha dado todo y más, gracias por dedicarme a lo que me gusta, gracias por poder elegir, gracias por tener mis necesidades cubiertas, por tener buena salud, calidad de vida…que afortunada me siento.
  • ¡Ah! y al final me hicieron ellos más fotos y selfies a mí que yo a ellos, por eso de rubita, supongo que soy atípica allí.

 

Y para terminar, decirte que me he permitido SENTIR, sentir cada sensación y emoción que iba apareciendo durante este viaje (la vida misma), alegría, tristeza, sorpresa, asco, enfado, pena, impotencia, soledad, vacío… y al final mucho mucho Amor a todo y todos.

 

Creo que después de esta experiencia que aún estoy y estaré asimilando por un largo tiempo, la palabra queja, la voy a eliminar de mi vocabulario.

Hay una cosa que me he preguntado mucho ¿es necesario salir de mi entorno, de mi zona de confort, para valorar los pequeños detalles de cada día?
Déjame tus comentarios, tus experiencias de viajes similares, estaré encantada de leerte.
Un abrazo al corazón y gracias mil.
Namaste
May