En cualquier época del año, hay gente que empieza y termina una dieta de adelgazamiento, que se apunta y “des-apunta” al gimnasio, que gastan grandes sumas de dinero en tratamientos estéticos,  o como no, se plantean dejar de fumar… tooooodos los días, en cualquier parte del mundo.

Y una vez entrada la primavera, muchas personas se plantean perder esos kilitos, que empiezan a molestar a la vista, antes del verano. Esos kilos (o kilazos) que no se notan tanto en invierno, con tanta ropa puesta. Cómo dice el refrán “una buena capa, todo lo tapa”

Y como el ser humano es el único animal que tropieza una y otra vez y otra más y otra… en la misma piedra, pues seguimos haciendo lo mismo una y otra vez y encima esperar resultados distintos ¡o un milagro!

Ainsss o no aprendemos o no queremos aprender…

Y una vez más, acudimos a dietas de todo tipo, recetas milagrosas para obtener resultados rápidos.

La gran mayoría, se someten a esas dietas de moda ¡a ver qué toca este año para perder lo más rápido posible!  ese peso sobrante que se ha ido acumulando, no por arte de magia, por todos esos malos hábitos, durante meses (y años) anteriores. Todo ello, con el objetivo de verse bien con el bañador, bueno…eso se piensa.

Y claro, cómo no solemos tener paciencia, queremos resultados rápidos, muy muy rápidos y buscamos dietas que nos den ese efecto lo más rápido posible. Y perdona por repetir tanto la palabra pero es así, ¡lo queremos y lo queremos ya! y además, sin a penas esfuerzo.

Curioso que pensemos y nos creamos, que las consecuencias de esos meses y años de malos hábitos (comida insana, comer más de la cuenta, bebidas azucaradas, alcohol, vida sedentaria, estrés…) se fueran a terminar con un mes de una “dieta-pastilla-máquina… milagrosa”.

Parece que la salud pasa a un segundo lugar, lo importante es ADELGAZAR y RÁPIDO, sin importar las consecuencias.

Lo queremos para ayer…sin importar si es saludable o no.

Sinceramente…¿ crees que eso es bueno para tu cuerpo y tu salud? y para tu autoestima y tu bolsillo… y un largo etc.

¿Por qué nos comportamos de esa manera tan poco inteligente? ¿Nos compensa realmente  la misma historia todos los años? Supongo que sí, cuando se hace, aunque conlleve encontrarse mal con un@ mism@, sentirse sin energía, no poderte poner esa ropa que te mola, no gustarte cuando te miras a un espejo, la autoestima baja… y sobre todo sentir esa frustración y culpabilidad que conlleva en muchas ocasiones el no cuidarnos. ¿Masoquismo? 

A mí me recuerda, a la época de exámenes, cuando la gran mayoría, deja  para el final el sentarse a empollar y claro, el día antes del examen, llega el atracón de estudiar y con ello, el berrinche, los agobios, muchos cafés y excitantes y largas noches con sus horas sin dormir…¡y se confía aprobar! solo queda rezar, a ver si cae la breva y al menos sacar un 5 raspado ¡Por Dios, un 5 por los pelos!  ¡para la próxima estudiaré más, te lo juro, pero ahora, echáme un cable!…

¡Qué panda de conformistas!…¿no? ¡Ojo!, que a mí también me pasó en mi época universitaria, no voy a echar balones fuera. 

Es curioso cuántas personas se quejan de los kilos de más, de no poderse poner ropa del año anterior, de no gustarse cuando se ven en el espejo…es más, la autoestima cae por los suelos…y aún así, parece que no compensa el tener unos hábitos saludables, ya que se sigue comiendo más de la cuenta, se abusa de la comida basura, del alcohol, tabaco, vidas sedentarias…

…y ese estilo de vida, pasa factura, o a veces, yo diría, incluso, ¡facturón!

¿No sería más inteligente aprender a comer saludablemente y las cantidades necesarias?¿El comer cuando se tiene hambre real y no acudir a la comida como refugio para pagar nuestros malestares?

¿No sería más coherente adquirir unos hábitos saludables? Es decir, unos hábitos que se puedan mantener a largo plazo, como estilo de vida y con ello, además de sentirte bien, tener un peso saludable.images

¿Por qué no te olvidas de las “recetas y fórmulas milagrosas” y empiezas a poner foco en lo que quieres y no en lo que no quieres?

No te enfoques tanto en una dieta que empieza hoy y tiene una fecha de fin. Enfócate más, en entrenarte para conseguir ese estilo de vida saludable.

Deja de obsesionarte con la báscula, mejor mírate en el espejo y busca sentirte y verte bien, no solo por fuera, también por dentro. Cuida tu vehículo (tu cuerpo) en este viaje de la vida, es el que te ha tocado, perfecto para tu viaje.

No nos damos cuenta, que el cambio empieza dentro de cada un@. De dentro hacia afuera. Lento, si, pero seguro, pasito a pasito. “Despacito y con buena letra” , como me decía mi madre de pequeña.

Cambia tu forma de pensar y con ello, cambiará tu forma de comportarte y como consecuencia tu forma de comer, todo lo demás, como tu peso saludable, llegará si cambias tus hábitos poco a poco y con ello tu estilo de vida. 

“Recuerda que las fórmulas rápidas no funcionan. Todo cambio requiere tiempo y esfuerzo. La perseverancia es la madre del cambio personal”. (Robin Sharma)

Bueno, últimamente estoy confrontativa, hay que reaccionar, poner acción…o no. ¡Es una elección!

¿Cuál es tu situación? ya sabes que me me encantará leerte, así que déjame tus comentarios, estaré encantada de responderte.

Hoy más que un abrazo, mejor un zarandeo desde el cariño.

May

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PD. Si te estás planteando un cambio de hábitos y un estilo de vida saludable, PRUEBA ALGO DIFERENTE, yo puedo ayudarte a conseguir tu objetivo, si realmente estás comprometid@ al 100%.

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