¿Somos unos conformistas? ¿por qué tiramos la toalla, tan pronto cuándo queremos algo? ¿por qué caemos una y otra vez con la misma piedra? 
No era el post que tenía preparado, pero…¿sabes? no paro de escuchar quejas, personas en modo víctima, personas que echan balones fuera, que la “culpa” siempre es del otro o de las circunstancias … me cansa, de veras, me aburre…
 
¿Alguien responsable por aquí?
 
Yo, me cansé hace ya casi 15 añitos, de tar en modo víctima: “pobrecita yo, que mala suerte tengo…”  y decidí tomar las riendas de mi vida.”Si va a ser, depende de mi”. 
 
Al menos, puedo decidir elegir mi actitud ante las circunstancias. ¿Fácil? no, pero…es tan liberador saber que solo yo soy responsable. Me hice amiga de la “Constancia, Disciplina, Perseverancia”…discípula de mi misma. 
 
Así que, Cuando la mayoría de las personas abandonan…YO sigo, me levanto de nuevo, como los bebés (todos lo hemos sido) y sigo, me vuelvo a caer y sigo…
¡Yo, no pienso rendirme! Creo en mí. ¿Y tú crees en ti? ¿en tus posibilidades?
Al menos, puedo decidir elegir mi actitud ante las circunstancias. ¿Fácil? no, pero…es tan liberador saber que solo yo soy responsable. Me hice amiga de la “Constancia, Disciplina, Perseverancia”…discípula de mi misma.

¡Yo, no pienso rendirme! Creo en mí. ¿Y tú crees en ti? ¿en tus posibilidades?

Las cosas no se consiguen de la noche a la mañana. No funcionan así…las personas “fracasan” porque se rinden.

Estamos muy apegados con nuestras creencias, pensamientos, hábitos…Suelta creencias, malos hábitos, deja atrás tu pasado…si te sigues identificando con todooo ese bagaje, no te va a permitir avanzar.

Estamos tan identificados que parece y creemos que es parte de nosotros, nos cuesta soltar, hacer y ver las cosas de manera diferente. Todo eso no eres tú, tú así lo decides… es pasado, es experiencia, aprendizaje, ya no es, solo existe en tu mente, ya no te sirve…¡SUELTA!

Todo empieza en tu mente, si tu pasado es parte de tu presente, es porque tú le das “comidilla” a tu mente, con tu diálogo interior, te asocias con esa vocecita. Esa vocecita, yo la llamo “mi pepito grillo”, no eres tú.

Aprendamos de los bebés, cuando comienzan a andar, gatean, se caen, se levantan, arrastran…y luego fíjate, hasta corren. ¿Te imaginas, si se rindieran y como se han caído, ya no lo intentaran más?

Si te sobran kilos, tienes peso de más, malos hábitos…El problema no son los kilos, no es la comida…es tu manera de pensar, es tu manera de relacionarte con la comida, con tu cuerpo.

Es un cambio de mentalidad. Es más, Los resultados no serán de la noche a la mañana, tu peso saludable, tu nuevo estilo de vida sano, no llegará pronto…lo mismo tardará incluso más de lo que esperaba. Por eso es necesario tu visión clara.

Si tienes claro el QUÉ quieres, PARA QUÉ... tarde o temprano, lo conseguirás, es cuestión de paciencia, actitud, constancia, foco, perseverancia…el problema, te vuelvo a decir,  no es el peso, es tu manera de pensar. ¡No te rindas! ¡merece la pena!

Lo que marca la diferencia, son tus decisiones y ponerte en acción ¡ya!

Siempre hay una pieza de dominó, que es palanca para tirar las demás.

¿Qué pequeña acción puedes hacer por pequeña que sea para poder empezar ya?

 

¿Conoces la historia del bambú japonés? 

Yo me siento muy identificada, muy bambú….jaja

“No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “crece, maldita seas!”

Algo muy curioso sucede con el bambú Japonés, que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras las semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un agricultor inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, en el séptimo año en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros! ¿tardó solo seis semanas crecer? No. La verdad es que le tomó siete años y seis semanas desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitían sostener el crecimiento que iba a tener después. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo logran el éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

Es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), debemos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos,- ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, pues así está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se rinden, van gradual y progresivamente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga descartar otros”

Te dejo la reflexión a ti…

Un abrazo al corazón

May

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PD. Una aclaración, el no rendirse, no significa no aceptar…yo siempre parto de ACEPTAR mi momento presente tal cual es, fluyendo, sintiendo y viviendo lo que es, lo único que es  y a partir de ahí tomar la decisión de actuar, de crear mi siguiente “momento presente”. No olvidándome de disfrutar del camino, de mi viaje de la vida.